Lagos de Moreno, un lugar hermoso por visitar

Lagos de Moreno, es una ciudad de belleza para la vista y para el corazón, gracias a sus 149 manzanas de estructuras barrocas y neoclásicas, y a la amabilidad de su gente. Es Lagos de Moreno, con casi 450 años de antigüedad, en los que a la fecha reúne vestigios históricos, imagen colonial, delicias para el paladar y servicios para los amantes de la exclusividad, del buen vivir. Su clima es semiseco, pero se refresca cada verano con lluvias y se regocija con un total de casi 155 mil habitantes, que desde la ciudad de Guadalajara ya lo esperan a sólo 195 kilómetros. Un sitio para dejarse atrapar por señoriales edificaciones, tanto religiosas como civiles —del siglo XVIII y XIX —, que se encuentran en su zona centro y que sumaron muchos puntos para que en agosto de 2010 la UNESCO nombrara a esta ciudad Patrimonio de la Humanidad. Lagos de Moreno fue la casa del beisbol en los pasados Juegos Panamericanos.

Para llegar

Una forma directa, cómoda y segura es a través de autobús, desde la Nueva Central Camionera. Entre las líneas disponibles se encuentra Primera Plus y el costo por persona (Guadalajara-Lagos de Moreno), es de 181 pesos. Si usted es estudiante, pregunte por los asientos disponibles para aplicar el descuento. Si decide ir en automóvil, puede tomar la salida a Zapotlanejo y de ahí la autopista a León. Después de tres casetas, la duración del viaje alcanza la hora y media aproximadamente.

En dónde comer

Café Kantú

Un dulce aroma a café se desprende entre los pasillos de este lugar, ubicado en Francisco González León 425, entre Constituyentes y Agustín Rivera, en el Centro Histórico, que además ofrece gran variedad de infusiones frutales, servidas calientes o frías, y disfrutadas por igual entre jóvenes enamorados, guapas señoras o grupos de amigos. Malteadas de fresa, chocolate o vainilla, se suman a los smoothies de mango, fresa y kiwi, además de bebidas moleculares, las cuales son una combinación entre frappé y jalea, servido al compás de platillos que convencen el gusto, desde un pay de jamón y queso, con ensalada de jitomate, lechuga, morrón y un baño de vinagreta, pasando por distintos baguettes, uno de ellos, lleva el nombre de este establecimiento, el Kantú, y entre su pan acoge lechuga, jamón, aceitunas, pimiento, pepinillo y champiñones, fresco para el calor, rico para el antojo.

 

La Rinconada

Un restaurante modesto y afamado fue la recomendación inmediata de esta bella ciudad, localizado en Constituyentes 425, entre Miguel Hidalgo y Francisco G. León, en el Centro Histórico. Su interior es cálido —al igual que la amabilidad de sus meseros—, con muros amarillos, sutil música de piano y decoración rústica, desde las hebillas hasta el arreglo de flores. Hay que llegar con hambre, el menú es diverso y de buenas porciones. La visita será fructífera con un filete de pollo empanizado, bañado en chipotle y acompañado de distintas guarniciones, como papas a la francesa, guacamole, frijoles con totopos y una canasta de pan blanco, suave, de buen aroma y caliente. Las salsas no tardan en llegar, de chile rojo y verde. En el resto de la carta hay sopas, cremas y brochetas, presencia marina con pescado o camarones, además de platillos mexicanos, como los chiles en nogada, o la especialidad de la casa, filete a La Rinconada.

Birriería Gutiérrez

Si es de los que busca un platillo tradicional, servido con amabilidad y dentro de un modesto mercado, no dude en probar la birria de la familia Gutiérrez, un linaje que desde hace 30 años deleita con su receta, quienes ofrecen este manjar en los locales 73-75 del Mercado Francisco González León (Mercado Grande). “Dos por favor”, “te encargo cuatro compadre”, “tres con todo”, son las frases escuchadas en el cotizado y limpio lugar. Justo en medio, hay un gran recipiente de acero inoxidable, que contiene la birria (de res o borrego), desde donde se sirven las delicias con las que, una vez en el plato, hay que pedirle a la suerte por un asiento. Y es que el afamado lugar ofrece tacos de esta carne, con doble tortilla, de consistencia blanda, a la que se le puede sumar el toque de cebolla, chiles jalapeños y salsa picante.

Terrescalli

Cualquiera que guste de la combinación del arte y las delicias al paladar, es bienvenido a Alfonso de Alba 267, colonia Alcaldes. Este establecimiento ofrece una entrada particular, llamada el plato de bienvenida, y llega con un abanico de trozos de pan, bañados en queso derretido y carnes frías. Ya despierto el apetito, las ensaladas dicen presente, y las hay dulces (lechuga, jitomate, pepinillo y piña) o marina (con atún). Si desea algo más elaborado, un filete de arrachera, acompañado con ensalada y pan, puede ser la opción. Aquí la especialidad son los panetos (baguettes) y entre los favoritos se encuentran dos, el que lleva el nombre del lugar, Terrescalli, con jamón, roast beef, salami, mozzarella, aceitunas, champiñones y chipotle, así como el llamado paneto Charro, preparado con lomo ahumado, queso panela, alfalfa, aguacate, jitomate, cilantro y chile jalapeño, para picarse un poquito.

Duros y Guacamayas

Para enchilarse hasta los huesos visite este puesto instalado en República, entre Benito Juárez y Constituyentes. Las guacamayas son un antojo callejero y puede encontrarse asequible cerca de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Son una especie de tortas con bolillo suave e interior rebosante en duro de cerdo, que no tarda en ablandarse por distintos motivos. El primero, muy picante, se trata de una salsa de tomate y chile. El segundo, la típica salsa mexicana con jitomate, cebolla, cilantro y chile de árbol. La guacamaya será servida en un plato con bolsita, puede tomarla con sus dos manos o, si prefiere, ayudarse de algún cubierto. Y si la lagrimita sale, bórrela con un refresco, o al menos con una servilleta (si elige esta opción, se recomienda limpiarse el rostro, pues mancharse de salsa es inevitable con este platillo urbano).

En dónde comprar

La Katrinushka

Desde los famosos quesos de la región hasta un café. Se trata de una tienda con gran oferta ubicada en Mariano Azuela 333, entre Benito Juárez y M. Leandro Guerra, en su mayoría tiene dulces típicos mexicanos, frutas en almíbar, toda clase de chocolates, morelianas, obleas, tamarindos y otras delicias, como los licores de manzana, membrillo, guayaba, zarzamora, y para creerse mayor de edad, los borrachitos no fallan. Además, rompope —una de las bebidas consentidas de este municipio—, en distintas combinaciones, con café, almendras, nuez o piñones. Y si prefiere llevar a casa algo salado, crema y queso fresco, asadero, adobera o manchego. El lugar también cuenta con artesanías y adornos típicos de la región.

Casa de Antigüedades Montecristo

Con el primer pie adentro de Hidalgo 494, en el Centro Histórico, un suspiro de antaño. En su interior encontrará desde una bella vajilla hasta un librero, pasando por distintas pinturas, todas bajo la revisión y selección del señor Alfonso Escobar, un apasionado por las antigüedades. Prepare la cartera o al menos su admiración, porque un retablo portugués de 1800 lo espera entre sus pasillos; muebles de comedor del estilo Renacimiento y hasta un fósil de árbol, de diez millones de años, además de macetas de porcelana austriaca de 1890, entre otros tesoros. Y si usted es seguidor del espectáculo mexicano del ayer, con suerte y aún encuentra una silla de montar que perteneció a Cantinflas, con todo y firma.

Lugares para visitar

Teatro José Rosas Moreno

Un bello tesoro para la pupila, localizado en Rosas Moreno, casi esquina con M. Leandro Guerra. Bajo una construcción de estilo neoclásico, el teatro hace homenaje en su nombre, al prolífico literato José Ignacio Rosas Moreno, también laguense. Se comenzó su construcción en 1867, y se inauguró en 1905. A lo largo de los años ha adquirido fama por su bella fachada afrancesada, con dos niveles y cinco ejes, cada uno con su respectiva puerta de herrería negra, su ventana con detalles en madera y respectivos balcones. En su interior cae un gran telón rojo, tiene cinco niveles, incluyendo la parte baja, sumando cientos de asientos del mismo tono. Las paredes y columnas, cuentan con detalles dorados.

Museo de Arte Sacro

Una colección permanente para empaparse de historia, a través de un arte que grita religiosidad. El museo cuenta con dos salas, la primera llena de pinturas de óleo sobre tela, algunas firmadas y otras anónimas, entre ellas “La virgen de Guadalupe”, de 1780. Tras un pasillo, encontrará el segundo espacio, con figuras de madera tallada, además de pinturas de Cristo y cruces en gran formato, algunas del siglo XVIII. Más adelante, entre otras figuras, una escultura de Santa Ana y una bella caja del mártir San Hermión, donada en 1791. El museo se encuentra en Rosas Moreno 321, entre Benito Juárez y M. Leandro Guerra.

Museo Agustín Rivera

Un día, esta antigua edificación, localizada en Pedro Moreno 499 (Rinconada de las Capuchinas), perteneció al hombre que le da nombre, el escritor laguense Agustín Rivera y Sanromán (1824-1916). En su exterior es posible admirar una sencilla construcción, incluyendo ventanas enmarcadas en cantera y motivos de herrería. En su interior, una serie de propuestas que se manifiestan a través de la pintura, escultura, fotografía y otras vertientes de la plástica, que cambian constantemente. En palabras del personal del recinto, los muros los ocupan artistas de todo tipo, tanto de la región, como del estado y el país, así como extranjeros radicados en México. Se recomienda programar una visita.

Parroquia de la Asunción

Ubicada en Avenida Hidalgo, entre B. Juárez y M. Leandro Guerra, es quizá la edificación más importante de Lagos de Moreno, al ser la parroquia principal y fiel representante del estilo barroco en Jalisco. Y aunque su construcción data de 1596, en 1791 se colocó la primera piedra, gracias al obispo de Guadalajara Juan Gómez de La Parada. Sus dos grandes torres están divididas por tres cuerpos, y prácticamente pueden verse desde cualquier punto, así que si se pierde de los suyos, podría ser un buen punto de reunión. En su interior destacan las bóvedas, múltiples detalles dorados y muros en distintos tonos, desde el azul cielo, hasta el rosa de la cantera.

El Calvario

Esta edificación religiosa se encuentra sobre Avenida Democracia, entre Constituyentes y Agustín Rivera, en el cerro de la Calavera, desde donde es posible admirar gran parte de la ciudad, el cielo en su esplendor, y disfrutar del aire que corre con fuerza. El lugar cuenta con columnas, un frontispicio igual al de la Basílica de San Pedro, en Roma, y bellos detalles en cantera, así como una escalinata con pasamanos.

Fuente: Impreso.milenio.com

This entry was posted in Jalisco, Pueblos Mágicos and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s