Narra Arturo Camacho la vida cotidiana de la Ciudad antes de la lucha de Independencia.

 Patria o vida. Indicios de la Ilustración y síntomas de insurgenciaes el título del libro publicado por el investigador Arturo Camacho Becerra, en donde presenta una reconstrucción del paisaje urbano de Guadalajara al comenzar el siglo XIX, previo al movimiento de la Independencia nacional. Asimismo aborda la vida cotidiana de algunos de los habitantes y los indicios de las ideas ilustradas y acciones de insurgencia.

Para escribir este ensayo uno de los propósitos del autor fue recopilar testimonios, cartas, párrafos de amor y de política, documentos que describen situaciones y personajes y a través de ellos se detectan algunos signos que en términos generales reflejarán los cambios por los que pasaron diferentes grupos sociales en la capital de la entonces Nueva Galicia.

Camacho Becerra, investigador de El Colegio de Jalisco, introduce al lector en la vida cotidiana de los tapatíos que levantaron Palacio de Gobierno y Plaza de Armas, el primer parque público Alameda y el actual Parque Morelos, los empedrados, adoquines y el Puente de las Damas.

Narra el lento crecimiento de la ciudad en gran parte del periodo colonial, época en la que tenía dos mil 500 habitantes y se llamaba burlescamente “el rancho grande”. Tardó casi 200 años en multiplicarse por diez.

“Me parece que este libro es una aportación por el estudio urbanístico de la ciudad hacia el inicio del siglo XIX. Encontré documentos en el archivo de la Real Audiencia sobre cómo eran las casas de los diferentes barrios, las cuales eran hechas por la familia Ciprés, que eran alarifes, aunque a Pedro Ciprés le decían maestro de arquitectura. Los Ciprés hacían las casas con adobe y marcos de cantera. Antes las casas eran de un solo piso, de terrado. La diferencia está en ponerle los marcos de cantera. Todo esto le da una nueva fisonomía a la ciudad”, dijo el autor.

Durante la primera década del siglo XIX, la construcción de la Casa de la Misericordia, hoy Instituto Cultural Cabañas, “al otro lado del río” propició el crecimiento urbano hacia el oriente. Fue una obra realizada por iniciativa del obispo Cabañas que constituye el inicio del estilo neoclásico en Guadalajara.

Indicios de Ilustración

En las páginas del libro desfilan personajes, que según el autor son los que están atrapados en el proceso de transición del antiguo régimen a la Ilustración, como los mismos Ciprés, el pintor Félix Zárate, de quien rescató un pleito judicial que tuvo con un militar, que no le pagaba una decoración que hizo en su casa.

“Aquí tenemos la transición en este artista que hace de todo, igual pinta casas y pinta guardapolvos, pero también pinta retratos o una imagen religiosa. Todavía en esta época no tenemos definido al pintor que se va a dedicar a hacer cuadros sobre tela, tenemos este que es mitad artesano y mitad artista. En el pleito lo que me llamó la atención es que Félix Zárate mandó a su esposa para enfrentar al coronel porque él es sensible. Eso nos da una idea del romanticismo, el ser humano por la valoración del sentimiento. Yo quise poner los documentos completos, por eso el pleito del militar con la mujer del pintor viene completo, para que los lectores satisfagan ese qué pasó y la argumentación”, refirió Camacho Becerra.

Otro personaje que aparece es el sayulense Juan Antonio Montenegro, uno de los primeros ilustrados jaliscienses, cuyo contacto con las ideas contemporáneas durante su estancia en la capital del virreinato modificaron su visión del mundo.

Camacho Becerra explica que haciendo uso de la libertad personal, Montenegro expuso ante sus compañeros en las tertulias del piso de la calle del portal de Agustinos, ideas radicales, y sólo por enunciarlas producían alteraciones en el esquema dominante, como por ejemplo decir que el Papa podía permitir casarse a los sacerdotes para aumentar la población o que la religión era un mero entretenimiento de los reyes para tener a sus vasallos entretenidos y que no se ocuparan de asuntos públicos.

“Este es el espíritu de la Revolución Francesa, es el espíritu ilustrado, de la libertad, pero esas discusiones que se hacen también nos hablan del autoritarismo del régimen español porque él es acusado ante el Santo Oficio”, indicó.

Prisciliano Sánchez, primer gobernador y uno de los primeros patricios en la ciudad, también está incluido en el texto.

“Sánchez es un personaje que debería ser ejemplo para muchos políticos porque fue dedicado realmente al gobierno, y el otro es José Ignacio Cañedo, dueño de la Casa Cañedo, que cuando la Guerra de la Independencia recibió en su casa al amo Torres y eso le causó varios problemas”.

Vida de los artistas

La presencia de Hidalgo en Guadalajara, describe el autor, generó un fugaz periodo libertario en la ciudad, que después fue tomada por los militares, quienes impusieron un orden basado en el castigo y la amenaza.

En este contexto Camacho Becerra destacó la práctica de las artes, que en Guadalajara fue realizada por artistas que estaban al margen de la organización gremial prevaleciente durante la época de la colonia en otras ramas; prevalecían los egresados de la Academia de San Carlos con los autodidactas e independientes.

Un centenar de artistas, contabilizados por los censos de 1822, sobrevivió de diferentes formas sin dejar de practicar su actividad en la que pretendían ser profesionales. Los mejor remunerados fueron los músicos por trabajar para una institución como la Catedral.

Es en este periodo que también se pueden ver los pintores que transitaron del barroco al neoclásico como una manera de renovar sus formas artísticas. El artista en esta transición se muestra más individual y aboga por una libertad de creación, los músicos y los actores contribuyeron a la socialización del arte entre otros sectores de la población, por medio de representaciones y la edición de un libro sobre la enseñanza de la música.

De acuerdo con Camacho Becerra el Bicentenario de la Independencia en México fue el motivo principal para ocuparse en la reconstrucción del paisaje urbano de Guadalajara al comenzar el siglo XIX. Patria o vida. Indicios de la ilustración y síntomas de insurgencia es parte de esas investigaciones. El libro fue publicado el año pasado por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes.

Fuente: La Jornada.

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